Una casa limpia se sustenta en hábitos sencillos. A diario, semanalmente y a lo largo de las estaciones, pequeños gestos ayudan a mantener el equilibrio en el hogar. El orden fomenta la tranquilidad, disminuye el estrés y favorece el bienestar. La práctica constante del cuidado convierte la limpieza en algo natural y duradero.
